ALFA. Revista de Investigación en Ciencias Agronómicas y Veterinarias

https://doi.org/10.33996/revistaalfa.v5i14.121

mayo - agosto 2021 Volumen 5, Número 14

ISSN: 2664-0902

pp. 331 345

 

Agudización de la pobreza del campesinado peruano y el subsidio al bienestar de la ciudad

 

Worsening poverty of the Peruvian peasantry and the city’s welfare subsidy Agravamento da pobreza do camponês peruano e subsídio previdenciário da cidade

Orlando Velásquez Benites

orlandovelasquez.ovb@gmail.com

https://orcid.org/0000-0001-5575-107X

Universidad César Vallejo, Trujillo, Perú

 

Artículo recibido 11 de marzo 2021 / Arbitrado y aceptado 29 de marzo 2021 / Publicado 04 de mayo 2021

 




RESUMEN

El artículo muestra que el bajo precio de los productos agrícolas garantiza e bienesta d la ciudade a expensas de los productores rurales porque  se  venden  a  un  costo  por debajo de su producción, agravando la pobreza del campesino peruano. Se    inicia    con    la    descripción, posicionamient  análisi d la población      campesina      durante l construcció d l república, incidiendo en el maltrato y abandono d lo campesino e e país, buscando  y  conquistandmejores condiciones  de  vida,  y  afectando su  lucha  por  la  supervivencia  y  su vida.  La  metodología  es  Histórico Comparativo     para     la     revisión bibliográficdeorigenubicación  desarroll d lo agricultores, también    es    Etnográfico    porque se  utilizó  datos  del  Ministerio  de Agricultura E resultad muestra la  postergación  y  marginación  del campesinado.  Concluyendo  que  la pobreza del campesino peruano se agudiza por la asfixia del mercado porque sus productos están muy por debajo del costo de producción.

 

Palabras clave: Campesinado; mercado; pobreza; producción agropecuaria; subsidio

ABSTRACT

The article shows that the low price of agricultural products guarantees the well-being of the cities at the expense of rural producers because they are sold at a cost below their production, aggravating the poverty of the Peruvian peasant. It begins with the description, positioning and analysis of the peasant population during the construction of the republic, influencing the mistreatment and abandonment of peasants in the country, seeking and achieving better living conditions, and   affecting    their    struggle  for survival  and  their  lifetime.  The methodology is Historical Comparative for the bibliographic review of the origin, location and development of farmers, it is also ethnographic because data from the Ministry of Agriculture was used. The result shows the postponement and marginalization of the peasantry. Concluding that the poverty of the Peruvian peasant is exacerbated by the suffocation of the market because their products are well below the cost of production.

 

Key words: Peasant; Market; Poverty, Agricultural production; Subsidy

RESUMO

O artigo mostra que o baixo preço dos produtos  agrícolas  garante  o  bem- estar  das  cidades  em  detrimento do produtore rurais poi são vendidos a um custo inferior à sua produção, agravando a pobreza do camponês  peruano.  Inicia-se  com a    descrição,    posicionamento    e análise  da  população  camponesa durante a construção da república, influenciando    os    maus-tratos    e abandono dos camponeses no país, buscando  e  alcançando  melhores condições  de  vida,  e  afetando  sua luta pela sobrevivência e sua vida. A metodologia é Histórica Comparativa para      a      revisão      bibliográfica sobre    a    origem,    localização    e desenvolviment do agricultores, também é etnográfica porque foram utilizados  dados  do  Ministério  da Agricultura.  O  resultado  mostra  o adiamento  e  a  marginalização  do campesinato Concluind qu a pobreza  do  camponês  peruano  é agravada  pela  asfixia  do  mercado porque  seus  produtos  estão  bem abaixo do custo de produção.

 

Palavras-chave: Camponês; mercado; pobreza; produção agrícola; subsídio


 

 


INTRODUCCIÓN

En   los   últimos   diez   años,   políticos   y académicos   regionales,   incluido   Perú,   han enfatizado el milagro de la economía peruana, el  crecimiento  económico,  la  baja  inflación y  la  reducción  de  la  pobreza.  En  este  caso, observamos  en  el  centro  de  distribución  de alimentos que un kilogramo de papa se vende a  0.50  centavos  al  sol,  el  trigo  se  vende  a  1 sol, y los precios de otros productos son muy bajos, la oferta es muy abundante y los precios también  son  muy  bajos.  Para  la  satisfacción del  consumidor,  nos  preguntamos  por  qué siempre sentimos que los agricultores sufren y son pobres. Dicha constatación inspiró esta investigación  para  comprender  una  o  más razones de la continua pobreza de la población rural,  y  la  relación  entre  los  precios  de  sus productos y el costo de producción, afectando el papel de los canales de comercialización y el estado. Para ello, utilizando métodos históricos comparativos  para  rastrear  el  proceso  de construcción de la república y el tratamiento de la población campesina, los cambios en la propiedad de la tierra y el papel del Estado a  través  de  la  revisión  de  la  literatura,  el tratamiento de la población rural se posiciona en el libre mercado según la Constitución de 1993; así como el estudio de campo realizado en el Sur y la Sierra Norte Perú.

Los resultados del trabajo muestran que en comparación con los datos macroeconómicos oficiales, la pobreza de los agricultores peruanos se ha mantenido y agravado. La mayoría de los productores se ubican a una altura de más de 3.000 metros, plantando canastas populares, los principales productos de la papa blanca, Trigo, granos, en condiciones que no son propicias para su economía, sólo ha mejorado en las zonas bajas, el principal problema   son   los   bajos   precios   de   los productos  agrícolas.  Esta  realidad  es  común en diferentes partes del país, salvo que él y su familia  no  son  compensados  por  su  trabajo, y los precios en estas áreas no les permiten pagar  el  monto  mínimo  de  inversión.  Esta realidad  se  complica  cuando  el  país  aplica los  tabúes  equivocados  de  la  economía  de mercado y no brinda asistencia técnica, apoyo crediticio y apoyo para la comercialización de sus productos, para que caigan en manos de mercados desfavorables y agraven su pobreza y conflictos.

 

La población campesina de Perú

Perú  es  un  país  históricamente  agrario, las  grandes  civilizaciones  que  sentaron  las bases  de  la  sociedad  peruana  y  alcanzaron el  imperio  Tahuantinsuyo  vía  Wari,  Nazca, Paracas,  Chavín,  Tiahuanaco,  Caral,  Moche, Chimú, tuvieron su sustento en la agricultura, por  lo  que  “el  hombre  peruano  desde  un principio   fue   un   íntimo   “Conectados    la tierra”  (1).  De  ahí  su  cosmovisión,  el  marco ideológico simbólico, el culto, giraba en torno a la productividad del país. En este contexto, se refieren a la existencia de una deidad que posee   bienes   agrícolas    ganaderos,   que entrega con su cariño a quienes son capaces de producirlos. En el mundo prehispánico, la tradición cultural, la religiosidad y la divinidad se basan en la producción agrícola y animal. La tierra, la pachamama, es el centro de la vida (2). La traducción al español de pachamama es “Madre Naturaleza”. Afirma que al referimos a la pachamama no solo a la extensión limitada del planeta tierra, sino a todo lo que el hombre está y en su alrededor por encima y por debajo de él (3).

La colonia no fue la excepción, pese a la ambición  del  colonizador  por  los  metales preciosos y la política negativa de privilegiar la importación de productos del viejo mundo, la agricultura siguió como el rubro principal del virreinato, a pesar que el régimen agrario colonial   determinó   la   sustitución   de   una gran   parte   de   las   comunidades   agrarias (4).  La  transición  a  la  República  y  durante gran  parte  de  su  desarrollo  hasta  entrada la  segunda  mitad  del  siglo  XX,  la  actividad agrícola y pecuaria continúa como el renglón productivo principal de la economía peruana, en    correspondencia    con    una    población predominantemente    campesina,    como    se demuestra en la estadística Tabla 1.

En las últimas décadas del siglo anterior, la   hacienda   incorpora   tecnología   en   la producción de caña de azúcar, algodón, arroz. Poco a poco se sacude del sistema de enganche, era una vil explotación del indígena arrancado de su lugar de origen por el enganchador que iba a los pueblos se la serranía y con engaños de   mejoras   económicas   los   llevaba    la hacienda, donde los esclavizaba al no poder pagar la suma de dinero que les entregaba en el ‘’compromiso inicial con la complicidad de las autoridades locales (5). Era un campesino de  la  sierra  de  La  Libertad  o  de  Cajamarca que bajaba a pagar su deuda en las haciendas azucareras,   la   cual   lo   inmovilizaba    le quitaba  su  libertad  de  movimiento  (6).  Esté viraje obligado por las nuevas condiciones y la competencia internacional, fue acompañado por una legislación proclive a la clase terrateniente, en la importación de maquinaria, insumos y otros grandes privilegios como fue el caso del puerto Chicama en la Libertad, que fue cedido en exclusividad a la hacienda Casagrande. La ley de aguas le daba grandes ventajas para la producción de sus extensos territorios, en perjuicio de las comunidades y el campesinado en general, que padecía por la falta de riego, obligándolo a rematar sus tierras, que generalmente eran absorbidas por la hacienda.

El país desigual que construyó la República, tiene  a  la  población  urbana  y  los  sectores poblacionales privilegiados como base de un Estado elitista, exclusivo. En tanto la gran masa campesina, siendo la mayoría de la población peruana,   continúa   marginada,   alejada   del oficialismo,  hostigada  y  maltratada  por  los dueños del poder económico. En el Directorio de  Comunidades  Campesinas,  afirman  que éstas siguen ‘’postergadas y desatendidas por el Estado peruano’’. Las estadísticas oficiales demuestran  que  hasta  mediados  de  siglo, la  población  peruana  era  mayoritariamente campesina, más aún si la región de la sierra duplicaba la población de la costa, como se demuestra en la serie histórica de los censos del Instituto Nacional de Estadística e Informática. A ello se suma que la agricultura seguía siendo la base de la economía peruana, pues en ella descansaba  no  sólo  la  alimentación  de  la población, sino la ocupación de la población económicamente activa Perú.


 

 

Tabla 1. Perú: Evolución de la población censada, según región natural.

Región Natural

1940

1961

1972

1993

2007

2017

Total

6,207967

9,906746

13,538208

22,048,368

27,412,157

29,381884

Costa

1,759,573

3,859,443

6,242,993

11,547,743

14973,264

17,037,297

Sierra

4,033952

5,182,093

5,953,293

7,668,359

8,763,601

8,268,183

Selva

414,452

865,210

1,341,922

2832,254

3,675,262

4,076,404

Fuente: INEI. Censos Nacionales de Población y Vivienda - 2017 (7)

 


La Tabla muestra el proceso de desarrollo de  la  población  peruana  en  cuanto  a  la composición por regiones y en consecuencia los  cambios  producidos  en  la  urbanización como   consecuencia   de   la   migración   del campo  a  la  ciudad.  Apenas  hace  poco  más de siete décadas la población de la sierra era inmensamente mayoritaria, lo que demuestra que el campesinado en el cual se le considera a la comunidad campesina y nativa, representó la  mayoría  de  la  población  durante  los  dos tercios de la República, lo que permite precisar las  limitaciones  de  las  políticas  públicas  de un Estado que gobernó para una minoría. La cosmovisión  campesina  heredada  desde  el pasado prehispánico, se mantenía en todo su vigor, porque ni la colonia, ni la República que replicó  su  modelo  de  explotación  del  indio, pudieron  erradicar  la  riqueza  cultural  de  su tradición.  El  ser  humano  crea  su  ideología desde  sus  orígenes  que  forman  parte  de  su personalidad,  al  engendrar  las  costumbres, leyes, la civilización en una palabra (8).

El fenómeno migratorio desde la década del cincuenta, se debe precisamente al trato discriminatorio y racista contra la población andina comparable al análisis (9); y al abandono por parte del Estado. Sin embargo, las nuevas condiciones del país, el desarrollo de la competencia en el mercado internacional y las reglas de juego de la penetración capitalista, crea otras condiciones que hace insostenible la vida en el medio rural. A esta realidad se suman los mecanismos de atracción que la urbanización genera, arrancando a la familia o parte de ella hacia la ciudad para engrosar la oferta de mano de obra, la conformación de cinturones de miseria y el proceso acelerado de despoblamiento del campo.  Aquí  surge  el gran problema de la moral y la respuesta cultural del indio. Interpretando la obra de Arguedas en la novela “el zorro de arriba y   el zorro de abajo “, toma como escenario Chimbote, que “muestra el impulso pujante del mundo moderno que estrangula la moral  y el comportamiento del indio, que le cambia de valores y de costumbres (10). La población andina se asienta e irrumpe la ciudad con sus costumbres y patrones de vida (11).

El  proceso  acelerado  de  migración  del campo a la ciudad, ha producido un cambio cualitativo en la composición de la población peruana. A diferencia de mediados de siglo, hoy segúnelcensodel2017,Perútieneunapoblación total  de  31,826,018  millones  de  habitantes, siendo  la  población  económicamente  activa de 17,062,409 millones , de ella la costa tiene una   población   económicamente   activa   de 12,664,716 millones , en tanto que la sierra se reduce a 4,118,029 millones (12). Si a esta cifra le agregamos que, en las mismas estadísticas de la población urbana, el censo arroja que 800, 000 personas se dedican a la agricultura, tendremos un promedio de cinco millones de pobladores vinculados directamente al campo en costa, sierra y selva (13).

El  Ministerio  de  Agricultura,  publicó  el directorio    de    comunidades    campesinas, cuyas  estadísticas  arrojan  un  total  de  7,267 organizaciones. Ese mismo año se publicó el directorio de comunidades nativas, arrojando un  total  de  2,166  organizaciones  originarias. Si se analiza el universo muestral del III Censo Nacional  de  Comunidades  Campesinas  y  el III  Censo  Nacional  de  Comunidades  Nativas, la    información    estadística    arroja    6,682 organizaciones  comunales  censadas.  Por  lo tanto, si a esta cifra se destaca con lainformación oficial de los Directorios de Comunidades, se registran  en  Perú  9,283  Comunidades,  entre Campesinas y Nativas y si solo se han censado 6,682, lo que indica que la información censal del Estado peruano no ha registrado a 2,601 Comunidades., Aproximadamente un tercio de organizaciones comunales quedaron fuera de las estadísticas censales.

Además, solo el mínimo de 60 familias por comunidad a un promedio de 6 personas por familia, no se habría censado a cerca de un millón de personas. En consecuencia, a los seis millones de pobladores de la zona rural, se debe sumar esta cantidad, arrojando un aproximado de siete millones de peruanos conformando la población rural. Si bien esta cifra es relativa, es importante para calcular la composición del campesinado, asociándola a la población rural, que, para los fines del presente análisis, permite contar con un horizonte más claro.

 

El campesinado peruano antes y después de la Reforma Agraria

Al largo período de explotación y adormecimiento del campesinado peruano, que en su mayoría se refugia en las zonas andinas y amazónicas, a partir de las primeras décadas del siglo XX, se crean otras condiciones sociales, políticas y económicas. El terrateniente se vio obligado a integrar desarrollos tecnológicos en el campo  y  en las fábricas, lo que permitió el aumento de áreas cultivables, realidad que cambió las relaciones en el campo ya que la fuerza de trabajo también tuvo que ser especializada, requiriéndose más trabajadores (14). Nacen los sindicatos se organizan federaciones y centros, al mismo tiempo que nacen y se desarrollan los partidos aprista y socialista. La lucha por mejores condiciones laborales, la recuperación de la tierra y la reforma agraria se convierte en la consigna de la lucha del campesinado peruano.

Las  décadas  del  60  y  el  70,  fueron  de constante   efervescencia   en   el   campo.   La exigencia   de   apoyo   técnico,   créditos,   vías de  comunicación,  irrigaciones,  y  en  general un  trato  digno  al  hombre  de  campo,  estuvo en  el  centro  de  la  agenda  del  sector  rural peruano.  La  guerra  de  guerrillas  en  algunos valles  del  sur  y  el  norte  Perú,  dirigida  por Luis de la Puente Uceda, en su condición de Comandante  General,  entre  los  años  1963  y 1965, abalando una reforma agraria inmediata terminando con su muerte. Los últimos años del  gobierno  de  Belaúnde  fueron  de  tomas de  tierras,  carreteras,  desgobierno,  por  un campesinado  que  exigía  cada  vez  con  más fuerza la reforma agraria, siendo destituido por el General Velasco, que instala un “Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada“, siendo su principal medida la reforma agraria radical, expropiando  las  grandes  haciendas,  aunque según,  la  reforma  Agraria,  no  significó  la redistribución de la tierra entre los campesinos, porque eso ocurrió sólo para los campesinos que  labraban  la  tierra,  porque  las  tierras  de la  hacienda  se  entregó  a  sus  trabajadores bajo  la  modalidad  de  empresas  asociativas, cambiando la estructura agraria en Perú (15).

Después de una bonanza del agro asociativo, se produce la parcelación individual de las empresas agrarias, constituidas como Cooperativas agrarias, Sociedades Agrícolas de Interés Social, Grupos Campesinos, respondiendo a la tradición cultural de asumir la conducción de la propiedad  de  la  tierra en forma  individual.  Inicia  el  desmontaje  de la Reforma Agraria, alentado desde el Gobierno, pone término a la Reforma Agraria, fortaleciendo la pequeña propiedad (16). Este período coincide con el ataque de Sendero Luminoso, atacan a la empresa asociativa, las poblaciones migran en masa para huir de la violencia (17). La comunidad campesina como tal se conservó porque existía una tradición cultural colectiva que fortaleció la reforma agraria mediante la anexión de nuevas tierras y la titulación y delimitación territorial.


A pesar del fracaso de la Reforma Agraria, se produjo un cambio cualitativo en la tenencia de la tierra. La expropiación de la gran hacienda y el latifundio tradicional, dio paso a la posesión y propiedad del campesino, convertido en micro, pequeño y mediano agricultor. Las políticas liberales y neoliberales de los gobiernos sucesivos, en particular el decenio fujimorista, no sólo desmontaron la Reforma Agraria, sino que crearon condiciones para la reconcentración de la tierra, como se hizo con los grandes complejos azucareros, cuyas medidas gubernamentales, permitieron arrebatar la tierra a sus legítimos propietarios, entregando a las grandes capitales. Este proceso de reconcentración se alimentó con las políticas oficiales del Sector Agricultura, que promovió la exclusión del campesino o  el pequeño agricultor en la adjudicación de tierras en los grandes proyectos de Irrigación, privilegiando a la empresa agroindustrial, convertido hoy en el nuevo enclave latifundista en el agro peruano. Pese a la millonaria inversión del Estado peruano en estos proyectos, se legisla porque unos pocos adquieran las tierras.

Los  inmensos  proyectos  de  irrigación en Majes, Arequipa, Chinecas en Ancash, Chavimochic en la Libertad, Gallito Ciego entre La Libertad y Cajamarca, Tinajones y Olmos en Lambayeque, Chira Piura en los valles de Sullana  y  Piura,  y  recientemente el Alto Piura, solo han favorecido a grandes empresas agroindustriales. Son los nuevos terratenientes, que no solo han acaparado las mejores tierras de la costa y de la sierra, sino que, siguiendo los viejos métodos feudales, arrinconaron a los pequeños agricultores, los dejaron sin agua, créditos y mercado y los obligaron a rematarles o entregarle sus tierras a cambio de salarios, cuyo sistema hoy ha generado huelgas y toma de carreteras.

 

Producción, productividad y rol de los organismos públicos de apoyo al sector agropecuario

El Estado a  través  del  Banco  Agrario,  el Ministerio de Agricultura, fomentaba la producción agrícola y pecuaria.  El  Centro  de Investigación y Promoción Agropecuaria (CIPA) jugó un rol muy importante en la productividad del campo. La producción permitía el autoabastecimiento de la canasta familiar. Después de la Reforma Agraria, el Estado incrementó el apoyo al campo. Se crea la Empresa Nacional de Comercialización de Insumos (ENCI), laEmpresa de Comercialización de Arroz Sociedad Anónima (ECASA), que eran empresas estatales encargadas de  adquirir el sobrante de la producción campesina. Se fortaleció el Banco Agrario y el CIPA, da paso al Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA), para garantizar un mayor apoyo técnico a la agricultura. La creación  del  Programa de Reactivación Agropecuaria y Seguridad Alimentaria (PRESA) redactado en los primeros meses de 1986, que sentó las bases de la política agrícola del gobierno aprista, que reformuló la ENCI, aplicó  aranceles  los productos importados y creó un sistema agropecuario (18).


Entre los 60 y 80’s, hubo relativa estabilidad en el campo, a pesar de las políticas anti agrarias del Gobierno y el accionar abusivo del hacendado que afectaba al campesinado. El segundo gobierno de Belaunde y de García, empezaron el desmontaje de la Reforma Agraria, propiciaron la parcelación individual de las tierras, fueron retirando la política de subsidios, inician un  gradual  abandono  de  la producción agropecuaria. Fujimori en su gobierno de los 90, terminó  el  desmontaje de la Reforma Agraria, los subsidios, el apoyo técnico, en concordancia con la Constitución de 1993, promovida por su gobierno, imponiendo una férrea política neoliberal, incluye el libre mercado y en consecuencia deja la producción agropecuaria en las garras del mercantilismo, con grave perjuicio a la familia campesina, cuya situación económica se agrava, especialmente por la venta de sus productos por debajo de sus costos de producción, con el empobrecimiento del campesinado y el incremento de la migración del campo a la ciudad.

 

El CIPA, el INIA, ENCI, ECASA, el  Banco Agrario pasaron a la historia y en una falsa concepción de libre mercado dejaron la producción campesina a expensas del comercio capitalista. Los niveles de producción alcanzados en los años anteriores, que permitían el autoabastecimiento nacional, empezaron a decaer sustancialmente. El Ministerio de Agricultura abandonó su rol de regular y controlar  la  producción  agrícola.  El liberalismo oficialista retiró todos los subsidios al campo, tipificando esta fortaleza como acciones “paternalistas y negativas para el desarrollo” de la producción, en aplicación con la economía de mercado.

 

Actualmente el sector rural está en completo abandono, no existe un programa  ni  proyecto  de   desarrollo   agropecuario.   El Ministerio de agricultura, ha dejado de acompañar a la producción agrícola y pecuaria. Existen algunas irrigaciones que  privilegian la empresa agroindustrial, en perjuicio del productor de pan llevar, frutas, tubérculos, granos, hortalizas y demás productos básicos para la alimentación popular, que hoy se importan mayormente. Los programas de embalsamiento de agua en algunos sectores del ande, son aislados y no son parte de una política agraria permanente. No existe una política de apoyo técnico, crediticio ni de planificación agropecuaria, como se aprecia en los períodos de escasez y sobreproducción que perjudican gravemente al productor del campo.

 

Comercialización y mercado de la producción agropecuaria

Perú,    hace    décadas    que    adoptó    el modelo  económico  de  libre  mercado.  Las Constitución de 1993, determina con claridad este rumbo e incluso ha establecido las reglas para  garantizarlo.  El  art.  58  sanciona  que “la  iniciativa  privada  es  libre.  Se  ejerce  en una economía social de mercado”. El art. 61, determina que “El Estado facilita y garantiza la libre competencia”. Incluso el extremismo de  la  Carta  Magna  precisa  que”  Mediante Contrato   Ley,   el   Estado   puede   establecer garantías y otorgar seguridades”, de tal manera que los contratos “No pueden ser modificados legislativamente”. En este marco, el micro, el pequeño y el mediano agricultor, se encuentran a la deriva e impotencia para enfrentar las reglas de juego del mercado.

La   pobreza   de   la   población   rural   es estructural    corresponde   al   modelo   de desarrollo   de   la   sociedad   peruana,    su construcción, a los procesos instituidos desde la fundación de la República. Perú se ve como un país con crecimiento sostenido desde hace tres décadas, sin embargo, el campesinado parece ajeno a este fenómeno. En el 2016, el 44% de los pobladores rurales se hallan en situación de  pobreza,  tres  veces  más  a  la  pobreza  en zonas urbanas. Esta situación confirma la tesis de  que  el  crecimiento  económico  peruano, celebrado por la mayoría de los economistas y alabado por gran parte de la clase política, no incluye al sector rural (19).

 

La población campesina y la asfixia del

mercado

Del análisis de la tabla 1, del INEI, del 2017, se infiere que apenas hace 5 a 7 décadas era la población rural mayoritaria en la sociedad peruana. La producción agropecuaria es la base de la economía nacional, desde tiempos prehispánicos. La canasta familiar proviene de  la  producción  nacional.  Sin  embargo,  el desmontaje de la Reforma Agraria y el abandono al agro, pone la producción del campo en constante riesgo. Las grandes obras de regadío, que abarcan cientos de miles de acres en la costa y parte de la sierra, se están tomando los nuevos capitalistas porque la gran mayoría de los terrenos de los proyectos hidroeléctricos han sido adquiridos por grandes corporaciones, nuevos propietarios sumados a los que se apoderaron de las empresas azucareras, relanzando el viejo latifundismo con rostro moderno, cuya producción se dirige al mercado exterior y fomenta la importación de productos de consumo popular.

Los nuevos terratenientes, priorizan la producción de  artículos  agroindustriales para la exportación, alentados por el Estado peruano, sacrificando la producción de artículos de la alimentación popular. Por los años 90, Casagrande, Cartavio, Laredo en la Libertad; Tumán, Cayaltí, Pomalca, y Pucalá en Lambayeque; San Jacinto en Ancash; Andahuasi y Paramonga en Lima; Chucarapi en Arequipa, destinaban un porcentaje entre el 10 y el 20% a la producción de pan llevar. Cuando estas empresas son “regaladas por el Estado” al capitalista, éstas dejan de producir productos para el consumo popular. La misma dirección siguen las grandes empresas agroindustriales absorbiendo a micro y pequeños productores (20).

En la costa, el micro y pequeño productor, sobrevivientes de la Reforma Agraria, sufre por el agua, pese a que existe. La gran propiedad tiene la preferencia, además que se prioriza la producción agroindustrial. El cultivo de frutales, hortalizas, tubérculos y granos se encarecen, por el problema del agua, los abonos, los pesticidas, la falta de ayuda técnica y el crédito. En la sierra, la situación es peor, porque la mayor parte de su producción está supeditada a las temporadas de lluvias, que generalmente son irregulares. No existe infraestructura agrícola, vías de acceso dignas, pequeñas irrigaciones, crédito; tampoco ayuda técnica, incentivos a la producción. Por lo general la producción agrícola y pecuaria  es determinada por la estación lluviosa y prácticas tradicionales.

En los valles costeños del Norte del Perú, la producción de mango, limón, ciruela, palto, maíz y granos, es impredecible. Hay años en que la producción de mango en Piura es tan abundante   que   los   agricultores   prefieren dejarlos caer y perder, antes de cosecharlos, cuyo precio es de un sol la caja de 20 Kilogramos Igual la ciruela y otros frutales. En cuanto a los granos y tubérculos, ocurre igual en períodos lluviosos,   cuyo   abaratamiento   es   tal,   que no  cubren  los  costos  de  producción,  pese  a que el trabajo de la familia no se considera. Esto  ocurre  con  la  siembra  de  papa  y  otros tubérculos,  granos,  menestras,  así  como  la producción de ganado, leche. En los valles de la sierra de la Libertad, Ancash, Cajamarca, El Centro, Huancayo y el Sur Perú. El campesino andino  recrea  las  ferias  dominicales,  donde comercializa    directamente    parte    de    su producción,   para   contrarrestar   los   efectos negativos del mercado insuficiente.

El 2019, cercano a la temporada de cosechas (mayo-junio), se hizo trabajo de campo en Puno, Huancayo y la Libertad (provincias andinas). Igualmente, en las costas de Piura y la Libertad. El resultado fue la insatisfacción de los pequeños productores agropecuarios sobre los precios del mercado.


 

 


Coincidieron en afirmar  que  no  respondían a los costos de producción, al esfuerzo de    la familia campesina que desde la siembra, cuidado y cosecha realizan para poner su producto en el mercado y obtener lo necesario para vivir. (21)

Con   el   apoyo   de   ingenieros   de   las Direcciones   de   Estadística   Agraria   de   las Direcciones Regionales de Puno y la Libertad, se  construyó  la  cadena  de  comercialización: productor-    distribuidor-mayorista-minorista- público  consumidor.  La  cadena  más  directa. En    otros    casos    más    larga:    productor- intermediario    financista   que   compra   la cosecha-distribuidor-mayorista-distribuidor local-minorista-público  consumidor.  La  papa, el tomate, la cebolla, el mango, el limón y una gran  cantidad  de  productos  agrícolas  pasan por  estas  cadenas,  existiendo  una  enorme diferencia  entre  el  precio  del  producto  en chacra  y  el  precio  final  de  venta  al  público. En  estos  casos  el  campesino  no  recupera  su inversión,  aparte  que  tampoco  se  valora  su trabajo, el de su familia, cuyo horario supera las doce horas diarias, incluyendo domingos y feriados.

 

El falso tabú del subsidio al campesinado

Por los antecedentes, se deja claro que políticas agrarias en favor del campo, no fueron producto de un cambio en la concepción del campesinado, sino por las luchas de éste, que exigió apoyo técnico, crediticio, subsidio a la producción, vías de comunicación, precios justos. Es la etapa en que el Gobierno, por las luchas del campesinado, recoge las demandas del agro y establece un sistema de incentivo al sector agropecuario, como se ha precisado anteriormente. Esta política relativamente proteccionista termina con la promulgación  de la Constitución Política de 1993, que con la economía de mercado, retira los organismos de apoyo al agro, los subsidios y la protección de los excedentes de la producción del campo, entre otras medidas que terminaron con asfixiar al agro.

Ellosignificóqueel Ministeriode Agricultura deje de apoyar al agricultor con asistencia técnica en el campo, transferencia tecnológica, semillas mejoradas, infraestructura agrícola, titulación, planificación de  la  producción, para racionalizar las siembras, evitando la voracidad de la intermediación, con ferias, compra de los excedentes para los programas sociales.  El  subsidio  a  la  producción  fue  el respaldo del estado para alcanzar un equilibrio entre la producción y los precios. No fue la entrega ni el regalo de dinero, sino la compensación al campesino por su esfuerzo en producir en adversas condiciones y abastecer con alimentos al grueso de la población, predominantemente urbana. (22).

En  las  regiones  de  Puno,  el  Centro  y  la Sierra  de  la  Libertad,  se  demuestra  que  la aplicación  de  la  política  del  libre  mercado en  el  campo,  es  un  absoluto  desatino.  La producción agropecuaria en Perú se hace en precarias condiciones, porque no hay vías de comunicación adecuadas, incluso la carretera central que es la principal vía a la sierra central Perú, está tan congestionada que solo para ir de Huancayo a Lima, es una larga procesión de muchísimas horas y que en período de lluvias se  obstruye  o  paraliza  semanas  o  meses, con  graves  perjuicios  para  el  productor.  En Puno, es una aventura y un peligro constante incluso para la vida. En la sierra de la Libertad, hay  provincias  enteras  aisladas  como  Pataz y  Bolívar.  No  hay  agua  y  la  mayoría  de  las siembras está condicionada a la irregularidad de los períodos lluviosos. Los abonos, semillas, pesticidas,  insumos  agrícolas  son  escasos  y caros  (23).  En  suma,  los  ortodoxos,  quieren imponer  en  estas  condiciones  las  leyes  del mercado,   fundamentalismo   que   no   resiste ningún análisis racional. La imposición de la política de mercado, condena al campesino a vender su producción agropecuaria supeditada a  la  voracidad  de  la  oferta  y  la  demanda. No  existen  reglas  claras  en  los  volúmenes  y flujos de producción, la falta de apoyo deja al productor en manos de intermediarios, de tal manera que siempre está obligado a vender sus productos, muy por debajo de sus costos de producción.

 

Abandono y pobreza estructural del campesinado peruano

La   inversión   pública   en   áreas   rurales aumentó  de  1.140  millones  en  2002  a  7.087 millones   en   2010    que   la   inversión   en infraestructura de riego y vías de comunicación se ha multiplicado por diez a la fecha (24). Sin embargo, esta inversión no se aprecia en un recorrido por Puno y especialmente en la Sierra de  La  Libertad.  Es  peor  aún  en  regiones  de Madre de Dios, Apurímac, Huancavelica, entre otras. Esta inversión no refleja el bienestar de los tramos más pobres de la costa, la Sierra y Amazonía, incluidas las comunidades rurales indígenas.   Las   cifras   se   centran   en   los canales de comunicación de algunas regiones muy específicas, pero no en las provincias o ciudades remotas que aún no están integradas de manera sostenible en la política estatal.

El problema agrario parte de la inversión rural, es la puesta en marcha de las grandes irrigaciones, que benefician a los macro proyectos agropecuarios (la nueva clase latifundista) y que han perjudicado  al pequeño agricultor, absorbido por la empresa agroindustrial (25). Hoy parte de sus tierras han pasado a engrosar los grandes fundos de espárragos, arándanos y otros productos para exportación, convirtiéndose en asalariados.  La mayor inversión es en la costa y las partes bajas de la sierra, no así en los niveles a partir de los tres mil metros de altura, donde están los terrenos de los más pobres, que incluso los proyectos de pequeñas irrigaciones, promovidos por los agricultores con relativo apoyo del Sector Agrario, no llegan o no responden a las condiciones geográficas y climatológicas (26).

El gran problema que afronta el campesino, es que mayormente tiene parcelas muy pequeñas y dispersas (minifundio). La fragmentación de la tierra no le permite programar su producción y supeditarse a las lluvias, los períodos estacionales, posibles plagas y la dependencia del intermediario que le adelanta el pago para la siembra, porque  el crédito bancario, casi siempre le es lejano. Los intercambios en el mercado están sujetos a  riesgo  en  un  entorno  de  incertidumbre donde  prevalece  la  información  imperfecta. Los   bancos   discriminan    los   pequeños agricultores, que marginados del mercado de crédito según la lógica del banco, dejando en las garras del intermediario.

La cadena productiva, de acuerdo a la lógica del trabajo, empieza por el campesino, que es el auténtico productor y termina en él, como la víctima de un proceso viciado y perjudicial. El campesino, como se ha demostrado en la cadena del mercado de la producción agraria, cultiva  sus  tierras  en  condiciones  adversas. Toda la familia participa en el cultivo, cuidado, mantenimiento y cosecha del producto, pero por las leyes del mercado y la usura que aún campea  en  este  medio,  nunca  o  casi  nunca cubre  sus  costos  de  producción,  salvo  en algunos  productos  de  las  partes  medias  y bajas de la sierra. Al final, el capital usurario es el gran beneficiario, el Estado el cómplice y  el  consumidor  de  la  ciudad  el  favorecido, pues gran parte de los productos agrícolas que provienen  de  esas  zonas,  no  tienen  precios reales, están por debajo de sus costos, de ahí que el bienestar de la ciudad es a costa de la pobreza de la familia campesina.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

A través del método histórico comparativo, se   ha   seguido   el   comportamiento   de   los precios  a  través  del  tiempo,  incidiendo  en las  tres  últimas  décadas,  después  del  retiro de  subsidios.  La  comprensión  de  las  cuatro regiones   de   Piura,   La   Libertad,   el   Centro y  Puno,  ha  permitido  realizar  un  nivel  de comparación en el precio de sus productos en el mercado, a partir de las variables costo de producción y precio de mercado, resultando que la constante se repite. El trabajo de campo ha permitido verificar IN SITU, que la venta de sus productos de chacra, especialmente de las zonas alto andinas por encima de los 3 mil metros se venden por debajo de los costos de producción, por lo que el trabajo de la familia, que siempre interviene en el proceso productivo, no es retribuido, recompensado, agudizando las carencias y la  imposibilidad de cubrir sus necesidades básicas e incluso la reposición de las semillas para la futura siembra.

El método etnográfico, permitió  constatar la dimensión del problema, que los mecanismos del mercado para sus productos se convierten en una rueda inevitable, lo cual genera la agudización de la pobreza. Esto porque en el campo se verificó que, ante la necesidad de afrontar nuevas siembras, porque tiene que atender el periodo lluvioso el campesino cae en las redes del usurero, que muchas veces es el propio comerciante  distribuidor  que  le entrega semilla o dinero para abonos y pesticidas, sometiéndolo a sus intereses y complicando la reducción de precios, atrapado por los condicionamientos preestablecidos. Las fuentes directas son las Direcciones Agrarias, hoy Gerencias Regionales del Ministerio de Agricultura, y en otros casos las Direcciones de Estadística de dichas Gerencias,  lo  cual ha ocurrido en las dependencias de Piura, La Libertad, el Centro y Puno. Igualmente siguiendo la metodología etnográfica, se ha caminado con los técnicos de campo de dichas oficinas, toda vez que ellos manipulan la información de producción y precios y están en contacto directo con el productor o campesino, siendo ellos los principales informantes.

 

RESULTADOS

Resulto fundamental el recabo de información desde las gerencias regionales del Ministerio de Agricultura, y las direcciones de estadística de dichas Gerencias. Ello permitió corroborar que desde siempre el campesino productor agrícola es el que garantiza el sostenimiento con sus productos en las ciudades, sin embargo, son los más perjudicados. La cadena productiva, inicia con el campesino, debido a que es identificado como el auténtico  productor  y  termina  en  él, como la víctima de un proceso viciado y perjudicial, asfixiado por la imposición del mercado liberal y las garras de intermediario. Finalmente el desinterés del estado desde tiempos inmemoriales agudiza la pobreza del campesino peruano.

 

DISCUSIÓN

Esta investigación tuvo su esencia en analizar la pobreza extendida del campesino peruano a través del tiempo y de muchos gobiernos que en su afán, disque, de generar políticas de mejora al auténtico productor, más al contrario han terminado perjudicando, promoviendo estrategias de carácter demagógico propiciado siempre por grupos de poder económico que lucran perjudicando al campesino.


En un informe sobre la inversión pública en  áreas  rurales  numéricamente  se  observa que va mejorando el sistema. Sin embargo, la pobreza rural es de carácter estructural debido a que no se aprecia de la misma manera en otras regiones Perú (17).

Los campesinos productores se encuentran en una situación de extrema pobreza, confirmando la tesis de que el crecimiento económico peruano, celebrado siempre por los economistas, impulsados por grupos de poder económico y político, no incluye con al sector rural, por lo que consideramos como una falta de sinceramiento en  el  manejo  equitativo  de la economía peruana (16). Los autores referidos en el presente artículo coinciden  con el planteamiento de fondo del mismo. Lo que significa que se debe promover nuevas estrategias, dejando de lado la demagogia política y la usura económica, para desarrollar una sociedad justa equilibrada y equitativa para todos.

 

CONCLUSIONES

En base a los abordajes, se concluye:

Durante   dos   tercios   de   existencia   de la   República,   la   población   campesina   fue ampliamente   mayoritaria,   triplicando    la población de la costa, por lo que su exclusión de las políticas del Estado, son la causa de la pobreza estructural del país, de ahí que a pesar que  hoy  la  realidad  cambió  y  sólo  la  cuarta parte  de  la  población  peruana  pertenece  al área  rural,  la  postergación  continúa  y  se  ha extendido a los cinturones de pobreza en la capital peruana y en las principales capitales regionales.


 

 


La   desatención   de   la   población   rural por parte del Estado peruano, la carencia de apoyo técnico, crediticio, vías de acceso y el problema del agua, continúan como parte de la política de exclusión, por lo que el problema campesino sigue sin resolver. Esta realidad se agudiza por la voracidad del mercado, que lo estrangula, al obligarlo a vender sus productos por debajo de los costos de producción. Por lo  que  no  existe  un  proyecto  de  desarrollo agrario en Perú.

La    postergación    y    la    pobreza    del campesinado  peruano  es  estructural  ,  que tiene  su  causa  en  la  construcción  desigual de  la  República,  al  posponer  los  derechos  y la  participación  de  la  población  originaria, la  comunidad  y  el  campesinado  en  general, situación que aún se mantiene en el aniversario del BICENTENARIO, con una Nación no inclusiva y que ha permitido que millones de peruanos de   la   Amazonía    las   zonas   altoandinas, construyan     sus     propias     nacionalidades, posponiendo   la   esperanza   republicana   de construir un Perú justo e igualitario.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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